18 de noviembre de 2013

La fidelidad, una leyenda?

Creo que existe un consenso generalizado, al menos teóricamente,  en el entendimiento de que la fidelidad es uno de los muchos componentes del amor y un requisito básico para una relación de pareja saludable. Sin embargo, me parece aterrador lo subjetivo que este concepto puede ser en el día a día. Sin importar qué tan importante se considere la lealtad, veo constantemente a hombres y mujeres (pero sobre todo hombres) buscar fuera de sus matrimonios y relaciones sólo sabe Dios el qué. Pareciera que la vara de la moralidad es más flexible cuando de fidelidad se trata. Al menos una vez a la semana recibo noticias de relaciones que terminan, aunque sea temporalmente, porque uno de los dos no pudo respetar el lazo que los unía; o, en su defecto, soy yo misma el blanco de comentarios sugestivos por parte de personas involucradas formalmente en relaciones sentimentales. Por eso, antes de aventurarme en otra montaña rusa de emociones y de volver a aficiarme ya ustedes saben cómo, siento la urgente necesidad de comprender si la fidelidad es algo más que un ideal imposible.

20 de octubre de 2013

Necesitamos hombres

La semana pasada se celebró la XII Conferencia Regional sobre la Mujer en América Latinay el Caribe y tuvimos el privilegio de ser el país anfitrión de este evento.  Yo pude asistir a algunos paneles, sumamente interesantes sobre las brechas de género, las TIC’s y las amenazas que representan los medios de comunicación para la equidad. La mayoría de las intervenciones, tanto de expositores nacionales como extranjeros, fueron exquisitas y oportunamente enriquecidas por la participación de los representantes de diversos países invitados.

8 de octubre de 2013

Carta abierta pa’ lo’ buitre'

Estimado hombre desesperado:

Quizás nunca se ha detenido a pensar que las mujeres no nos sentimos precisamente halagadas porque hombres como usted nos estén montando. Muy por el contrario, nos hastían, asedian e incomodan. Puede que usted entienda que se la está comiendo, pero sepa que en realidad la está macando. Y sé con certeza que hablo en nombre de muchas mujeres que, al igual que yo, quisieran dejarle claras algunas cosas:

2 de abril de 2013

Putas todas...


Desde que tengo uso de razón el adjetivo calificativo más común para describir a una mujer es “puta”. Parecería ser que lo primero que llega a la mente de las personas al referirse a una fémina es su sexualidad; que además, todos tienen la calidad moral de juzgar y sentenciar como buena, no tan buena o simplemente tan terrible que se merece ir a la horca por ella. Yo misma me he sentado durante largas horas a dialogar con mis amigas sobre lo fácil que es fulanita. Sé con certeza que muchas personas se han sentado a decir lo mismo de mí. Sin embargo, en medio de este vaivén de conversaciones me llegó de repente una duda: qué nos califica para juzgarnos entre nosotras mismas y exactamente cuáles son nuestros criterios? Entonces comprendí que las mujeres son tan vistas como objetos de propiedad pública, que todos creen que está bien opinar sobre su sexualidad. Esto es un grave problema socio-cultural que pasa desapercibido por la mayoría, pero que directa o indirectamente nos hace mucho daño a todos.

19 de marzo de 2013

Sobre la industria de las apariencias.-



Una mujer se da más fácil a conocer por lo ajustado de su ropa
que por la amplitud de su biblioteca,
por la delgadez de su cintura
que por la sabiduría de sus palabras,
por el tamaño de su busto
 que por la criticidad de sus argumentos.


Recuerdo que hace unos años un señor que proclamaba ser vidente detuvo a mi tia en un supermercado, la tomó sorpresivamente del brazo y mientras le clavaba fijamente la mirada le dijo que tendría a una niña tan bella que a sus 18 años seria coronada como Miss Dominican Republic. La anécdota fue trending topic en mi familia por algunos días, con bastante escepticismo y cierto tono de jocosidad. Cuando me llegó el turno de escucharla me abordó una profunda decepción ante la idea de que aun dentro de dos décadas en el mundo se seguirá premiando a la belleza, como si realmente fuera digna de algun merito.