4 de agosto de 2014

La apología de las chapiadoras

Todos hemos reído alguna vez con las imágenes que andan en internet sobre las chapiadoras[1] -esos malditos cueros que solo beben Moet y no salen de una discoteca. Muchos, se han hecho reproductores de estas burlas (mi última búsqueda de #Chapiadoras en Instagram arrojó nada más y nada menos que 5,388 posts). Pero pocos nos hemos detenido a pensar que estos chistes no son tan inofensivos como parecieran serlo a primera vista. Hay una serie de premisas subyacentes que, de ser analizadas, le roban toda la gracia que pudieran tener los populares #Chapiadora #DitaChapi #ChapiadorasBeLike #ChapiadorasTeam y demás. El término “chapiadora” cuestiona la humanidad misma de las mujeres que, una vez encajan dentro de este calificativo, ya no son mujeres, son cosas que uno puede herir y pisotear. Se pierde completamente de vista que la dignidad humana es inalienable y vuelven a resurgir, con fuerza renovada, todos los prejuicios de género contra los que las mujeres llevamos años luchando.