21 de agosto de 2015

Gracias a Dios...

Hace unos añitos cuando aún cursaba 4to de bachillerato, la psicóloga nos dio a leer un artículo autobiográfico en el que la autora contaba las pericias que había atravesado para superarse y convertirse en una destacada profesional. Estábamos a pocas semanas de graduarnos, por lo que presumo que intentaba dejarnos una valiosa lección sobre perseverancia y trabajo duro. Aunque quisiera recrear para ustedes el contenido exacto del texto, no podría, con el pasar de los años lo he olvidado. Sin embargo, en lo que podría ser un acertadísimo resumen puedo decirles que el infierno y el purgatorio de Dante parecían un pasadía bailable en Coney Island frente a lo que esta mujer tuvo que vivir para poder realizarse como profesional.

13 de agosto de 2015

La falsa meritocracia.-

A pesar de mis planteamientos liberales y mi ruidoso ateísmo, nunca he discutido nada con más pasión que la creencia de que querer es poder: esa quimera de que alcanzar el éxito y superarse a sí mismo es una cuestión primordialmente de decisión. Muchos amigos, conocidos y, muy probablemente, la mayoría de ustedes, opinan que con suficiente determinación, todos podemos ser lo que soñemos ser. En muchas ocasiones he escuchado personas decir, mientras citan casos excepcionales como el de Jam Kum, co-fundador de WhatsApp, que el pobre es pobre porque quiere. Esta forma de ver la vida nos lleva a concebirnos como los autores de nuestros éxitos y fracasos, sin considerar que hay fuerzas mucho mayores que la propia voluntad jugando un papel determinante.