30 de agosto de 2012

El Amor en Tiempos de Whatsapp



La revolución tecnológica rediseñó todos los esquemas de las comunicaciones, posibilitando intercambiar información con los más remotos lugares del planeta con el más mínimo esfuerzo. Una infinidad de autores han adoptado el termino “Aldea Global” para referirse al nuevo orden mundial en el que, a través de la tecnología, para muchos fines prácticos, las millas parecen ser centímetros. Indiscutiblemente, las telecomunicaciones nos permiten tener al mundo entero a un click de distancia. Ahora bien, si evaluamos el uso cotidiano que una persona promedio hace de estas novedosas redes, nos veríamos frente a una extraordinaria paradoja. Mucho se ha hablado sobre cómo la tecnología acerca a quienes están lejos a costa de alejar a quienes están cerca, refiriéndose casi únicamente a la gran epidemia del siglo: la adicción crónica a los dispositivos móviles y el internet en sentido general. Pero en esta ocasión mi inquietud no es esa. Mi preocupación radica en la proclive impersonalización de la comunicación y  la fehaciente obstinación por reemplazar el tiempo de calidad que puede pasarse junto a una persona por la mensajería de texto.