19 de marzo de 2013

Sobre la industria de las apariencias.-



Una mujer se da más fácil a conocer por lo ajustado de su ropa
que por la amplitud de su biblioteca,
por la delgadez de su cintura
que por la sabiduría de sus palabras,
por el tamaño de su busto
 que por la criticidad de sus argumentos.


Recuerdo que hace unos años un señor que proclamaba ser vidente detuvo a mi tia en un supermercado, la tomó sorpresivamente del brazo y mientras le clavaba fijamente la mirada le dijo que tendría a una niña tan bella que a sus 18 años seria coronada como Miss Dominican Republic. La anécdota fue trending topic en mi familia por algunos días, con bastante escepticismo y cierto tono de jocosidad. Cuando me llegó el turno de escucharla me abordó una profunda decepción ante la idea de que aun dentro de dos décadas en el mundo se seguirá premiando a la belleza, como si realmente fuera digna de algun merito.