25 de mayo de 2015

Si fuera un hombre

La idea de vivir sola viene aposentándose en mi cabeza desde hace unos 10 o 15 años. No había ni entrado a la pubertad cuando ya anhelaba poder emprender mi propio vuelo. Pero por supuesto, una idea que desafíe el tradicionalismo debe estar lista para la batalla. Naturalmente, mi madre es su principal opositora. En un principio supuse que la ferviente resistencia de Vivian (mami) tendría algo que ver con mi inmadurez, mi ingenuidad, mi incapacidad de valerme por mi misma y; en consecuencia, asumí que en la medida en que me convirtiera en una mujer trabajadora, madura e independiente la idea de que yo abandonara el nido dejaría de ser un tormento en su cabeza.

Pero como en tantas otras ocasiones, me equivoqué.