25 de mayo de 2015

Si fuera un hombre

La idea de vivir sola viene aposentándose en mi cabeza desde hace unos 10 o 15 años. No había ni entrado a la pubertad cuando ya anhelaba poder emprender mi propio vuelo. Pero por supuesto, una idea que desafíe el tradicionalismo debe estar lista para la batalla. Naturalmente, mi madre es su principal opositora. En un principio supuse que la ferviente resistencia de Vivian (mami) tendría algo que ver con mi inmadurez, mi ingenuidad, mi incapacidad de valerme por mi misma y; en consecuencia, asumí que en la medida en que me convirtiera en una mujer trabajadora, madura e independiente la idea de que yo abandonara el nido dejaría de ser un tormento en su cabeza.

Pero como en tantas otras ocasiones, me equivoqué.


Con el pasar de los años la oposición a mi idea parece encrudecerse con una intensidad proporcional al incremento en la posibilidad de su ocurrencia. Claro, muchos de ustedes dirán que es natural que una madre sea sobreprotectora con su única hija y precisamente que dicha sobreprotección sea comprensible y hasta justificable en el caso de las mujeres es lo que me tiene con los guantes puestos. Recuerdo que en una ocasión en un intento de debatir sobre el tema mi mamá me dijo que no entiende porque es que yo quiero actuar como si fuera un hombre. Lo cual resulta particularmente interesante viniendo de una mujer que siempre ha defendido que las mujeres somos más maduras que el sexo opuesto. Además, por su interrogante puedo concluir que en su mente es razonable, o al menos comprensible, que un hombre busque su independencia, pero es inaceptable que una mujer desee hacerlo.

No creo que sea necesario que comparta con ustedes sus replicas y los argumentos que sostiene para acertar que la idea de mudarme solo es comparable con organizar un complot para asesinar a Barack Obama: una idea descabellada, cruel, insensata y con el fracaso garantizado. Al final, siempre termina parándose sobre los mismos prejuicios: una mujer, sin importar quien sea, jamás merecerá el privilegio de pertenecerse a sí misma, porque a pesar de todo, siempre necesitará de alguien que la proteja, alguien que la guíe y alguien que pueda tomar mejores decisiones por ella. Esto explica perfectamente por qué Vivian no presentaría ninguna objeción a que salga casada de la casa mañana mismo, pero no sola, nunca sola –porque obviamente llevar un matrimonio no requiere de tanta madurez como tener un apartamento de soltera. Es un traspaso de propiedad, o al menos así ella lo imagina. Ahora le pertenezco, luego le perteneceré a mi esposo, pero en el medio no hay ni debe haber un espacio para que yo coseche mi individualidad bajo la vigilia de mis propios principios y sin la supervisión de alguien más.

Me entristece la certeza de que si yo fuera un hombre la discusión sería distinta y su principal preocupación sería que no me alimente adecuadamente o que la haga abuela antes de tiempo; en lugar de cuestionar directamente la madurez de mis decisiones y mis capacidades para enfrentar un reto semejante. Tengo casi 25 años con una carrera prometedora, muchos éxitos cosechados, suficientes diplomas en mi pared y, sin embargo, parece que tengo demasiados ovarios y no suficientes pelotas como para vivir sola.

Aunque el tema en esencia pueda parecer trivial, el verdadero problema es que seguimos reproduciendo e internalizando dobles morales. Cada vez que una madre (o un padre) le dice a su hija que necesita un novio que le resuelva, también le dice que ella no puede ingeniárselas por sí misma. Cada vez que alguien le dice a su hija que necesita un hombre que la repre$ente, también le dice que ella es incapaz de satisfacer sus propias demandas. Cada vez que mi mamá me dice que no debo mudarme sola, pero si puedo mudarme cuando me case, también me dice que nunca podré extender mis alas más allá de la jaula que ha sido socialmente construida para mí.

Me parece un imperativo que podamos repensar las facultades de las mujeres para hacerse cargo de sus propias vidas y contemplar la posibilidad de que una mujer joven pueda vivir sola sin que reciba miradas desaprobadoras por parte de quienes la rodean, especialmente sus familiares. Contrario a lo que se cree, la búsqueda de la independencia no pretende desembocar en un libertinaje desenfrenado. Una mujer (e incluso un hombre) que desee vivir sola no necesariamente está buscando un escenario para travesuras, sino un espacio que se rija por sus propias reglas, por sus propias creencias sobre lo correcto, lo estético, etc. Espero que mañana podamos proteger a nuestros hijos no solo de los peligros del mundo, sino también de las fronteras que los imaginarios de género nos imponen, de la ortodoxia tradicionalista y del machismo en cualquiera de sus expresiones. Ojalá en un futuro no muy lejano, yo pueda hacerle entender a mi madre que soy su hija pero no su propiedad y mudarme sola no es una revelación injusta, sino una etapa de mi vida que me siento llamada a vivir y para la que no necesito, aunque deseo, su aprobación.

Pamela Martínez Achécar

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1 comentario:

  1. Ay las madres y en muchos casos Ay los padres, yo me fui a vivir un año sola ( mi idea era mas pero la situacion no lo permitio) y el discuros siempre fue el mismo, hija no tienes que irte, esta es tu casa, debes irte casada y asi. y mi respuesta siempre eran las mismas, no me voy porque no los quiera ni porque esta no es mi casa, me voy porque necesito mi independencia y ver de que estoy hecha sin ustedes, algun dia van a faltar y necesito ser sheila sin mis viejos. y asi lo hice conoci muchas cosas de mi que no sabia. No te lo niego fue dificil, porque no habia nadie quien me apagara la luz luego de estar en la cama, y mucho menos quien me trajera agua y luego de llegar cansada de trabajar tenia que poner a cocinar y limpiar, pero no me arrepiento de NADA es una experiencia que todos debemos vivir para saber que la vida no es como uno siempre piensa. y si tienes como sustentar tus gastos te recomiendo que lo hagas ( se va mucho dinero) .. los padres siempre van a hablar y a decir que no, pero esta en ti demostrarle que si. obvio siempre llamala, dejale saber que estas comiendo bien y no dejes de visitarla. ( y pon siempre seguridad en tu casa) pero fuera de todo. te animo a que lo hagas..... Suerte y me dices como te fue... PS: Los padres nunca quiere que seamos grandes pero ellos saben que lo haremos. aun asi el amor sigue igual... Saludos.

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