20 de julio de 2012

Del amor y el olvido...


El problema de una mujer que ama intensamente es que suele odiar de la misma forma. Por supuesto, esta aseveración solo es cierta si entendemos el odio como una combinación de amor, ira y dolor. Se los digo por mi propia experiencia. Soy de esas mujeres difíciles de enamorar, pero que una vez tiene un inquilino instalado en el corazón, hace falta casi un milagro para sacarlo. Claramente, esto resulta conveniente solo en ocasiones limitadas, mientras que la gama de circunstancias en las que esto es perjudicial, es demasiado amplia.


Nosotras las mujeres solemos llenarnos la boca con frases prefabricadas sobre lo decidida que somos a olvidar esos amores que no nos merecemos. Pero claro… ustedes y yo sabemos que a la hora de la verdad la realidad es diametralmente distinta. En especial para mujeres como yo (y seguro como muchas de ustedes) que solamente queremos con el alma entera, porque no conocemos otra forma de querer que no sea sincera y profundamente. Si nos llega la hora de pasar la página de un capitulo que todavía se ha quedado a medias o que al menos sigue anclado a la orilla de nuestros corazones es casi un hecho científico que la tristeza y la nostalgia van a levantar un campamentoen el epicentro de nuestras emociones.

Lo peor de todo es que quien quiere de verdad jamás olvida fácilmente, por lo que esta fase de desamor/amargura no es una etapa que vaya a superarse en pocos días, aun si nuestro significant-other está regalándonos por montones razones para olvidarlo y pasar la página. Desgraciadamente, la lógica más perfecta nunca ha hecho al corazón entrar en razón. Y de repentenos encontramos atrapadas en una de esas situaciones en las que todo apunta hacia una dirección pero uno está decidido a andar en vía contraria. En ese momento la filosofía gastada vuelve y ataca: “Más pa’ lante vive gente” “La vida no te quita las cosas, te libra de ellas.” Pero surgen como un premio de consolación, porque francamente no es que sirvan mucho de aliento, considerando que “seguimos adelante” con pasos lentos y vacilantes esperando, con los dedos cruzados, que si prendemos velas y le oramos a algún santo esa persona que por alguna razón no está con nosotras, saldrá corriendo en una especie de escena teatral para detenernos, agarrarnos entre sus brazos y pedirnos casi de rodillas que no nos vayamos de su lado.  

En lo que la esperamos que pase lo imposible nuestras pasiones van zigzagueando entre el “lo odio” y “lo amo” hasta que el tiempo y el olvido se hagan cargo del recuerdo y podamos caminar, ya no con pasos lentos y vacilantes, sino rápidos y firmes…


Pamela Martínez Achecar

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4 comentarios:

  1. Excelente, sencillamente genuina, te felicito en gran manera, de hacernos llegar tan buenas letras!!!

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  2. Una de las formas más difíciles, o que nos cuesta más practicar en el amor, es tal vez la forma más autentica de amar, perdonar, solo así llegan esos pasos firmes que necesitamos dar...

    @vicfeliz

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  3. Me encantó!!!! Felicidades Roomie! Tu maravilloso talento para escribir no deja de sorprenderme <3

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