6 de noviembre de 2012

El mito de la objetividad


Las ciencias formales en búsqueda de la verdad objetiva se han valido de innumerables métodos para llegar a ella sin contaminarla del sujeto que la estudia. El método axiomático-deductivo ha ganado gran terreno en esta área, sobre todo en la escuela económica de pensamiento austriaca. Resulta interesante que, a diferencia del positivismo, el método axiomático deductivo no precisa recurrir a la realidad, al mundo palpable, para enunciar sus leyes –confía en la lógica y la percepción humana para lograr postular verdades universales a partir de axiomas validados como ciertos e invariables. Personalmente, no puedo evitar notar cierta contradicción e inconsistencia entre el método y los fines que persigue. No creo que nada en lo que interfiera el razonamiento humano pueda declararse como una verdad inmutable. Por supuesto, hay quienes tienen sus objeciones pero yo me pregunto ¿hasta qué punto puede desprenderse un investigador de sus subjetividades para estudiar un objeto o fenómeno? Determinar si la objetividad absoluta existe o es solo un mito es una necesidad fundamental para el desarrollo del pensamiento científico y su renovación.


Como ya todos saben, los axiomas son proposiciones evidentes, que no necesitan de demostración alguna. En la ciencia clásica, los axiomas son considerados fundamentos suficientes para la deducción de teoremas y demás aseveraciones a partir de estos. En consecuencia, la axiomática deductiva supone que dichos axiomas, que bien son leyes universales, son ajenas al tiempo y el espacio y son validas en cualquier momento histórico, indistintamente de la locación geográfica y demás particularidades. La renombrada escritora y filosofa Ayn Rand decía que: “La Realidad existe como un absoluto objetivo—los hechos son los hechos, independientemente de los sentimientos, deseos, esperanzas o miedos de los hombres.” Es decir, desde su punto de vista, la realidad es un hecho concreto y objetivo, completamente ajeno a la subjetividad de los individuos. Las cosas son lo que son. Por lo tanto, una vez el investigador se despoja de todo lo que pueda permear su juicio, puede conocer la verdad absoluta de las cosas. En este punto, las influencias del racionalismo son incuestionables, no solo se niega la contaminación intuitiva en la percepción de la objetividad sino que también se acentúa el papel de la razón en la adquisición del conocimiento.

Ahora bien, si vivimos en un mundo donde lo único que parece constante es el cambio y el principio fundamental del la metodología axiomática deductiva es la consistencia (no puede demostrarse un axioma y su negación), estaríamos afirmando que en un universo de dualidades, existen verdades que escapan cualquier palestra de debate. Lo que me parece peculiar es que dichas verdades son enunciadas y aceptadas por individuos determinados históricamente y modelados culturalmente. Entonces, ¿qué tan cierto puede ser que un agente que cambia en el tiempo y el espacio llegará irremediablemente a las mismas conclusiones? O más aun ¿qué tan cierto es que una “verdad” postulada por un científico en América será tan válida en su entorno como en uno completamente opuesto y contrario a él?

Personalmente, fuera de las matemáticas, la objetividad absoluta y en especial el principio de la no-contradicción son ilusiones de la mente humana y el problema fundamental ha sido pretender extrapolar la certeza, imparcialidad y rigor de esta disciplina a la filosofía y a las ciencias en sentido general. Los racionalistas, para quienes el método axiomático deductivo es casi un dogma, afirman la existencia de ideas innatas en los seres humanos y que no han sido obtenidas empíricamente. Aquí se hace evidente el gran daño que la disyuntiva entre sujeto y medio ambiente ha hecho al pensamiento científico. Desde donde yo lo veo, es un absurdo pensar en un ente completamente independiente de su contexto. Todos los seres vivos son hijos de un conjunto de circunstancias, ideas, creencias y reglas que no ha elegido, sino que otros han preparado para él. En consecuencia, es imposible demostrar que los seres humanos disponemos de conocimientos innatos que pudiéramos considerar axiomas. Dicho esto, aquellos axiomas “irrefutables” son más bien hipótesis asumidas que han conducido a los científicos y pensadores de todos los tiempos a incurrir en errores lógicos en sus planteamientos.

Los esfuerzos epistemológicos de innumerables autores, por llegar a la verdad absoluta y real han sido, como diría Alba Edison, descubrimientos de formas que no funcionan, algo así como una identificación de los caminos que no van a llevarnos a ninguna parte. Aunque quizás el problema no sea el camino en sí mismo, sino el destino al que pretende arribarse. Reconsiderar hasta qué punto puede hablarse de una verdad cien por ciento objetiva, es una urgencia para las ciencias. Creer que se opera bajo premisas incuestionables no deja ningún margen de flexibilidad a los diferentes campos del saber, especialmente en el área de las ciencias sociales. La osadía de englobar a todo el mundo en un mismo costal hoy es un error que la humanidad está pagando con altos indicies de pobreza, hambre, analfabetismo, desnutrición y demás indicadores.  El estudio de las colectividades ha excluido las particularidades de las dinámicas que analiza al considerarlas externalidades, descartando de plano la posibilidad de que dichas singularidades, en su interacción con los demás elementos del sistema, juegan un rol decisivo en el “equilibrio” del conjunto, visto como un todo irreductible a sus componentes.

Las ciencias clásicas están marcadamente influenciadas por el racionalismo, considerando la razón como el órgano elemental para la obtención de conocimientos, considerando el objetivismo como el ideal al que deben aspirar los diferentes saberes. La admisión de verdades estáticas en tiempos y contextos cambiantes, presupone que éstas existen por si solas, es decir, en palabras de Descartes, “[…] que existen de tal manera que no necesitan de ninguna otra cosa para existir.” Pero incluso en la determinación de cuántos axiomas dispone la razón humana, las discrepancias se han hecho notar. Mientras no haya un consenso universal sobre la validez de algo, es una incoherencia pretender que pueda adoptarse como una verdad incontrovertible. Claramente, la subjetividad de los individuos incide directamente en el estudio de cualquier fenómeno. Incluso si pudiese aseptizarse a un investigador, el ángulo que escoja para evaluar su objeto de estudio vendrá dado  por sus intereses particulares. Vivimos en un mundo que está en crisis y donde empíricamente se ha mostrado que los principios básicos planteados siglos atrás, carecen de aplicabilidad en las sociedades de hoy. Reformular la universalidad de los conocimientos es lo único que puede salvar a las ciencias de su obsolescencia y encaminarlas a lo que deberían ser: una articulación de conocimientos sistemáticamente estructurados, susceptibles al cambio y al servicio de la humanidad.

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This work by Pamela Martínez Achecar is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial 3.0 Unported License.

5 comentarios:

  1. Lo que has escrito está excelente como punto de debate, es complejo profundizar el tema por esta vía y me planteo las mismas interrogantes que haces en lo que escribes. Es muy contradictoria el método axiomático deductivo y voy a plantear una interrogante, si suponemos que el "método confía en la lógica y la percepción humana para lograr postular verdades universales" no se ha de entender que esa lógica humana viene construida de un proceso no-aislado de su entorno, si es con esa lógica que se llegan a postular verdades irrefutables, automáticamente pecamos de subjetivos con el razonamiento transitivo A=B B=C por lo tanto A=C. En pocas palabras el hombre que piensa construye su razón bajo influencias por lo tanto sus conclusiones no serán puramente objetivas. Es un método con una visión fragmentada de la vida. olvida por completo este mito usado por Platón la de su cueva(Alegoría de la Caverna) que aunque es mas profundo de como lo planteo, pero nos sirve como punto de referencia para entender que el Sol sera sol, pero las conclusiones sobre ese SOL dependerá de todo un razonamiento que depende de una construcción de visiones de vida.

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  2. Despertar y ver que tu vida se basa en un realidad viciada por subjetividades, no tiene precio :)

    Muy buen artículo, el problema es que no se puede hacer ciencia con lo que planteas, lo que se traduce a que no puedes crear tecnología y todo lo que trae consigo... el asumir algo como una verdad absoluta es un punto de partida para poder construir y no quedarnos divagando en lo abstracto.

    Construir, crecer, avanzar...

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  3. En realidad hay muchos hombres de pajas respecto al metodo axiomatico-deductivo en este artículo. Lo escribiré todo en un google doc ya que es difícil englobar todo.

    https://docs.google.com/document/d/1ptslSVYehoLMcws3z55M0w9uCixWb5-s3NdD4SMTXVg/edit?usp=sharing

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    1. Logre introducir una respuesta más sistemática en mi blog.
      http://ordensocialacrata.blogspot.com/2013/04/una-respuesta-en-pro-de-la-praxeologia.html

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